EVOCACIONES
Cuando la luna emboscada acuchilla y perpetra sus magníficos lances, el alma aún sostiene el impulso de la esperanza. Es la esperanza, del pájaro el estridente grito, la aterciopelada mano del camino que anida en la morada lanuda de las noches. Y así como este paño luminiscente, gardenia que se abre por el escote rasgado de la noche para evocarnos con el dulzor aquel sueño, tal vez infantil, tal vez mágico, de otros tiempos en los que creímos con fe en el instante esperado, la asunción del mañana.
Hay nostalgia de lo divino en esa albura que se ondula, plumas de aves desplegadas que amadrigan y evocan esa imagen intacta que desde el ladrón al mago, todos vislumbramos alguna vez en algún rincón del mundo, de nuestro corriente mundo vivo y diario. Al mirarla cada cual evocará su imagen o buscará su aliento, aquel puro tacto que nos dejó en el sentimiento. Tal vez anudado a un fiero cuchillo del que siempre quedamos malheridos. Todos la tenemos dentro, sólo nos hará falta soltar las cintas, las frágiles envolturas de apenas celofán, sensaciones, memoria.
María Jesús C. S.
José Luis Álvarez dijo
Estas palabras y estas imágenes se alzan ante nosotros como un monumento a la nostalgia, al recuerdo, al dolor y la angustia por el tiempo perdido o que nunca llega; en fin, a la memoria redentora de su dolor.
Me gusta tu blog.
Un abrazo
20 Diciembre 2006 | 05:23 PM